Mentalidad de abundancia y éxito

Exito y abundancia

#exito y #abundancia así sin más con sus hashtag incluidos son palabras de moda casi. Todos queremos subirnos a este carro que nos promete, incluso, la felicidad más radical. Hacemos votos al universo para que los conceptos (con los dones que traen detrás) se instalen en nuestras vidas. Nada que objetar ni mucho menos. ¡En Dear Coach abogamos por el crecimiento personal y este no es posible sin la abundancia, la misma que nos lleva al éxito! Ahora bien, quizás debamos definir estos dos términos antes de ponernos a la tarea de atraerlos. No vaya a ser que con la emoción nos tiremos por un camino equivocado.

El éxito que nos hace crecer siempre llega en el momento correcto

¡Tenlo siempre en cuenta! Si ese hecho, golpe de suerte, trabajo o pareja que anhelamos llega y nos sentimos que no estamos evolucionando como persona, no es éxito. Párate a reflexionar durante unos instantes. ¿Cuántas personas famosas de esas que están en la alfombra roja a diario se descubren que son auténticas desgraciadas? Y no es porque no acaben de cuadrar su vida (desde el punto de vista de fuera) sino que sencillamente no son felices con lo que tienen, aún nadando en abundancia a los ojos del público. ¿Cuántas de estas personas acaban en suicidio porque no pueden con tanto dolor o esclavas de adicciones? En estos casos, no hay éxito. Son otros conceptos como fama, dinero o poder. ¡Y no implican ni felicidad ni realización personal!

Sigue preguntándote. ¿Cuántas personas “de éxito” que han logrado amasar fortunas acaban sus vidas solas? Esto es, con un montón de moscas a su alrededor deseando la muerte para recoger las migajas de un ascenso, una herencia, un legado… Aquí no hay éxito ni un lado ni en el otro, ni en el que suelta (aunque sea a la fuerza) ni en el que recoge (si no lo merece). 

¿Cuándo podemos considerarnos que somos una persona de éxito? 

Cuando la abundancia que deseamos ha llegado a nuestras vidas y esta no tiene por qué ser (únicamente) en el plano material. El éxito con infelicidad, estrés al máximo, crisis de ansiedad e, incluso, una depresión es sencillamente un fracaso. Es abrazar una idolatría y perder el camino de nuestro crecimiento personal y este es el que nos lleva por la senda de nuestros sueños, por la autopista de los dones que hemos venido a aportar al mundo. 

El éxito de la publicidad, del papel couché, de los programas del corazón… es, sencillamente, la antítesis de la abundancia. Es el fracaso, en la mayoría de los casos, de la persona como un ente espiritual que se realiza en el servicio de aquello que mejor se le da. ¡Y eso que mejor se le da quizás sea buscar financiación para un proyecto o cuadrar el balance de una startup! 

¿Qué es la mentalidad de abundancia para el coaching?

Descartado lo que no es, nos adentramos por lo que es. La abundancia es un estado del alma, una concepto de superación que se materializa en todos los aspectos de la vida y en las áreas de nuestra aspiración. La abundancia está relacionada con la plenitud y esta con la libertad. No puede haber abundancia con estrés o miedo ante el futuro. Para cada persona será un concepto distinto según las motivaciones que rigen su existir. 

Puede que alguien la sienta en el disfrute de una familia sana, unida, feliz y la dedicación plena a ella. Para otro, incluso, elegirá el camino de la libertad e, incluso, el de la rebeldía de las norma. ¡Ojo! ¡Sin hacer daño a nadie! La abundancia está reñida con la egolatría y con el hacer daño al otro, con la violencia… La abundancia es el rebosar de los dones que queremos para nosotros y para los que nos rodean. Y eso implica generosidad, alegría y dejar fluir. Si atraemos hasta nosotros abundancia (éxito profesional o dinero por poner el ejemplo fácil) y nos dedicamos a atesorar cortamos la abundancia. ¿Por qué? Porque estamos realizando acciones movidos por el miedo (a perder, a no tener…) y esto impide que el éxito se instale en nuestras vidas. La abundancia no quiere a mediocres. Se instala allí donde hay personas grandes que se aúnan con la vibración del amor.

¿Cómo podemos atraer la abundancia a nuestras vidas sin hacer tonterías?

Podrás encontrar en Internet rituales más o menos afortunados para atraer el éxito y la abundancia a tu vida, pero sin un cambio en tu espíritu no servirá para nada. Si no haces un hueco y vacío en tu alma para albergar la prosperidad, esta no llegará nunca. ¿Qué debemos hacer entonces?

A la abundancia le gusta estas tres actitudes

1.-Trabajar tu autoestima y autovaloración. Si no nos creemos merecedores de cualquier don (ya sea éxito profesional, familia, salud, tranquilidad o serenidad…), no va a asomar a nuestras vidas. ¡Ni mucho menos se convertirá en abundancia! 

2.- Llega cuando aceptamos nuestro pasado y no peleamos con aquello que no nos gusta de nuestra vida. Se alcanza cuando aprendemos a perdonar y a perdonarnos dejando ir aquello que no nos motiva o no nos hace crecer espiritualmente.

Sumérgete en la abundancia

3.- La abundancia es enemiga del miedo. Recuerda que aquí están los cimientos de la ansiedad, cuadros de agorafobia, comportamientos mezquinos, tacañería, habladurías… Necesitas deshacerte de todos estos lastres para que se instale la abundancia y el éxito que quieres en tu vida. 

4.- Es imprescindible el autoconocimiento y la aceptación de nuestros sueños (por muy locos que nos parezcan) para atraer hacia nosotros la dicha abundante que llega cuando hacemos aquello que mejor se nos da. 

5.- La abundancia necesita fluir. Si algo ha llegado a nuestra vida y no sueltas, no habrá más. Si te llega montañas de dinero y eres tacaño, miedoso, cínico o narcisista, desaparecerá muy pronto sin volver de nuevo a ti. 

6.- El dar tiene que ser consciente: a quien lo necesita, lo valora o la va a aprovechar para mejorarse o crecer.

¿Es la abundancia inspiradora, motivadora e inicio del crecimiento personal? 

Sin duda, o más bien el recorrido que te lleva a ese más y más con alegría que nos lleva a la felicidad, a la generosidad, al vivir intensamente, al llevar una vida dichosa y fundirnos con los tiempos y el universo. 

La abundancia ama la generosidad, el desapego, la felicidad, el vuelo de los sueños, el compromiso con la sociedad, el abrazo de los dones de la vida, la realización personal, el aprendizaje y la capacidad de inspirar. 

¿Te apuntas a la abundancia? En Dear Coach creemos que pocas personas van a decir que no. ¿Qué nos dices? 

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