Qué ha pasado para que mi hijo tenga ansiedad infantil

ansiedad en niños

Vemos la infancia como una etapa idílica en la que nuestros niños son felices y nada perturba su paz. Al menos en Occidente, tienen sus necesidades básicas cubiertas, la escolarización es obligatoria e, incluso, hay un seguimiento institucional llegado el caso de dejación parental. Con estos datos en la mano, nuestros peques deberían estar en el 100% (o casi) de los casos con toda la tranquilidad y la inocencia que permite la niñez. Pero eso no es así siempre.

¿Por qué? ¿Qué puede ocurrir para que tu hijo sufra de ansiedad infantil? Ante los ataques de pánico (incluso agorafobia), arrebatos de ira, rebeldía extrema, insomnio y otras problemáticas muchos padres se preguntan qué ha pasado o qué está pasando para que sus vástagos se hundan en esa espiral de sufrimiento (que con ese calificativo tenemos que describir la ansiedad). Hoy en Dear Coach, independientemente de que se consulte con un terapeuta, vamos a dar algunas ideas a las familias que se encuentran enredadas en esta problemática. 

1.- Peleas, desencuentros o desequilibrios evidentes dentro de la pareja

Empecemos por mirar dentro de casa y alrededor nuestra. El núcleo central de referencia de cualquier niño son sus padres (en el caso de que estén ambos en el mismo domicilio). No nos damos cuenta, pero las discusiones, la confrontación constante, cuando no los gritos e insultos, no es el ambiente idóneo de desarrollo de un niño. Y todo esto por decirlo con palabras amables. A veces, nos centramos tanto en nuestros propios problemas que nos olvidamos que los peques son como esponjas que absorben tanto lo bueno como lo malo. Y si lo bueno es un don que llevarán durante toda su vida, lo malo serán cargas muy difíciles de quitar. Ante el menor atisbo de ansiedad infantil en nuestros hijos tenemos que hacer un gesto de amor importante. No se trata de aparcar diferencias y dejar las cosas sin trabajar. ¡Ni mucho menos! Nada semejante diremos nunca en Dear Coach. Una terapia de pareja va a limar asperezas o ayudar a los miembros adultos de la familia a realizar una comunicación fluida sin herir absolutamente a nadie. 

2.- Los niños que asisten a la violencia doméstica desarrollan ansiedad infantil 

Ni que decir tiene que cualquier acto agresivo dentro del hogar va a repercutir en los niños. De hecho, los investigadores y terapeutas son capaces de “diagnosticar” este mal “simplemente” atendiendo a la reacción de los peques. Recuerda que en estas situaciones no estás en soledad y que la sociedad al completo te apoya para salir de esta circunstancia.

3.- ¿Están inmersos en algún proceso de maltrato psicológico fuera o dentro del hogar?

Dicho esto, mucho más difícil puede ser atajar una situación de maltrato psicológico continuado que lleve a uno de los progenitores o parte de los miembros de la familia a cuadros de ansiedad y depresión. Este tipo de actos inciden en la estructura de la personalidad de tal manera que la persona que lo sufre no sabe por dónde empezar para salir de la situación. Por eso los terapeutas expertos en estrés y ansiedad están obligados casi a indagar en las causas del malestar de los pequeños para atajarlas de raíz. 

El maltrato psicológico es sutil y difícil de ver desde fuera. Se hace de manera silenciosa intimando con la víctima. El maltratador se las apaña para conocerlo todo de su presa (que así trata a un ser humano) con el único fin de recabar datos que luego se puedan utilizar en su contra. Apela a los valores de nobleza, a la capacidad de sacrificio y a los sentimientos de culpa de la persona ultrajada. Va tejiendo una red muy lentamente cuidándose de los que están alrededor no se percaten de ello. Estos vampiros emocionales suelen aislar a las víctimas para que no encuentren el apoyo necesario para salir de esta situación. La reacción normal del que se encuentra en esa cárcel emocional es responder con ansiedad. Y esto es válido tanto para los adultos como para los niños. Los peques, además, pueden generar fracaso escolar  y suspicacia extrema. 

4.- ¡Cuidado con el bullying y otras formas de acaso! Es natural que produzcan ansiedad infantil

Atentos, por tanto, a estos síntomas si los vemos en nuestros niños. A veces, no tomamos las precauciones suficientes con las personas que rodean a nuestros hijos. No queremos decir que nos volvamos desconfiados al máximo, pero sí que prestemos atención al más mínimo cambio de actitud de los peques. 

En esta línea encontramos el bullying que suele cebarse con los pequeños que, por la circunstancia que sea, tienen más baja autoestima o se diferencia de la norma. Casos tenemos en los periódicos con frecuencia que nuestros niños ocultan esta realidad a sus progenitores por infinidad de motivos que van desde la vergüenza, la no aceptación al sentirse ninguneado hasta la asunción de la burla o el acoso. Si estamos vigilantes podemos ver que detrás de esa ansiedad infantil que se acaba de manifestar no hay un proceso de rebeldía normal sino un asunto más grave. En estos casos, como en casi todos en los que nos involucramos en el desarrollo como persona, es primordial, fundamental y piedra angular la comunicación. Si acostumbramos a nuestros niños a que nos cuenten todo lo que les pasa y sus sentimientos más íntimos (siempre respetando su personalidad y privacidad) será más fácil darnos cuenta de situaciones como estas o parecidas. 

5.- Atiende a las redes sociales y a las amistades si tu hijo sufre de ansiedad infantil

El acaso, el bullying o la violencia verbal no solo se da en el patio del colegio o a pie del columpio del parque. Las redes sociales son una realidad que no podemos (ni debemos porque forma parte de la vida actual) coartar. Eso no quita para que no demos a nuestros hijos herramientas de defensa y conocimiento que les ayuden a desenvolverse jugando a su favor contra el anonimato de desalmados o de compañeros cobardes. Volvemos a lo mismo: si acostumbramos a nuestros niños a tener una conversación fluida con nosotros, será más fácil que vayamos guiándolos por los caminos intrincados de la sociedad contemporánea. Y esto es válido para el mundo online como el offline.

Las sobrecargas de trabajo, los horarios tan apretados, las necesidad (a veces) de viajar por motivos de trabajo (y por tanto de ausentarse del hogar), el exigirse demasiado o la sobrecarga de actividades pueden ser otros factores que pueden desencadenar ansiedad infantil. Sea cual sea la circunstancia que haya llevado al pequeño a este estado es importante, como medida de impacto, una buena comunicación, fluida y honesta con el niño y los adultos a su cargo. Si la problemática persiste, tienes que tener en cuenta que vas a necesitar ayuda profesional de un terapeuta.  La ansiedad puede arrastrar trastornos alimenticios (anorexia, bulimia…) o, incluso, depresiones que los peques no saben gestionar (tampoco los adultos). Antes de que el asunto vaya a más le debemos una atención y ayuda especializada. 

Recuerda que tenemos abierto hilo a tus dudas y que en Dear Coach tenemos terapeutas especializados en ansiedad y estrés.

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