Qué hay detrás del fracaso escolar

Abandono escolar

La noticia es (literal) de antes de ayer. Las cifras de fracaso escolar en España se sitúan según los últimos datos en el 24,4%. Ante este número tan elevado, la tentación es achacar el porcentaje a una única causa. En este sentido, es fácil caer en la tentación de justificar ese número de alumnos que abandonan la escuela antes de tiempo a políticas más o menos afortunadas de contrarios políticos. Sin embargo, al margen de leyes o formas de evaluar, detrás del fracaso escolar hay complejidades distintas, diferentes y, a veces, agazapadas que las familias deben conocer para que sus niños no salgan al mundo con una formación deficiente.

En primer lugar, qué es el fracaso escolar

Si es importante una inteligencia emocional bien entrenada para hacer frente a los retos del mundo, también lo es que dispongan de habilidades académicas. Estas les van a servir para su día a día, para comprender qué les pasa y, también (y por qué no) para encontrar un trabajo en el que den todo su potencial y se sientan felices.

En términos administrativos se engloban en esta categoría a los alumnos que no han terminado los estudios de ESO. Si el estudiante tiene su título, aunque luego no continúe con ninguna formación específica (el bachillerato que da acceso a la universidad, formación profesional o cualquier otra que le dote de un oficio o de unas habilidades específicas), no se considera fracaso escolar.

Más datos sobre el fracaso escolar para la reflexión

Ni que decir tiene que unas malas notas puntuales no puede considerarse fracaso escolar. Tampoco lo es si se repite curso y, a cambio, se logra completar los estudios de ESO o, incluso, algunos superiores. Que nuestros pequeños tengan una mala racha (por lo que sea) y pierdan un ritmo que luego se recupere no entra en esta estadística. Si bien, algunas familias (que suelen ser las más formadas o las que ostentan títulos universitarios) esta circunstancia se puede llegar a vivir casi como una tragedia, otras, sin embargo, no le dan la importancia debida a completar los estudios. Entendemos que si estás leyendo esto es porque, como progenitor o educador, estás preocupado por este hecho.

Te has preguntado qué expectativas has puesto en tu hijo para que llegue al fracaso escolar

Es una máxima en psicología y, especialmente, en el coaching: las expectativas condicionan el resultado. Está comprobado a cualquier edad y máxime cuando estamos ante seres en desarrollo. Si yo no tengo la certeza de que mi trabajo, esfuerzo y dedicación no va a tener una recompensa, no me voy a mover para conseguir cualquier meta. Y esto es válido hasta para este artículo. Si no creo firmemente que se va a posicionar, que va a tener muchos lectores interesados y que voy a seguir contribuyendo a la sociedad con más y más escritos, no me pongo por las mañanas a levantar cualquier texto.

Seguimos con las expectativas…

Si esto es así para un adulto ya formado con las metas claras, ¡imaginemos por un momento cómo de perdido se va a sentir un pequeño que no conoce de las cosas del mundo! Es nuestro deber comunicar a nuestros hijos que eso que está haciendo tiene importancia y que puede condicionar irremediablemente su futuro. De lo contrario, él o ella no se va a esforzar. Si bien es verdad que para padres formados el fracaso escolar es casi algo inconcebible (y harán cualquier cosa para evitarlo), también es una realidad para familias que no tuvieran tanta oportunidad.

EL FRACASO ESCOLAR PUEDE SER DEBIDO A RAZONES EXTERNAS POR PROBLEMAS FAMILIARES

En este caso, hay que pedir ayuda sí o sí a quien sea.  Si la familia está involucrada en cualquier proceso doloroso (despidos, cambios de domicilio, muertes de progenitores, largas enfermedades…) no puede sacrificar a sus vástagos para resolver estos problemas. Aquí los adultos (incluso como tribu) tenemos una obligación para con las generaciones venideras. No podemos olvidarnos de ellos en ningún momento. En un mundo cambiante en el que cualquier tarea laboral exige una formación amplia y exigente, este abandono temprano de la escuela es, sencillamente, inadmisible. ¡Y eso que en Dear Coach no hacemos juicios de valor de la realidad!

¡Cuidado con el bullying y otras formas de abuso que pueden ser la base del iceberg de un fracaso escolar!

Si el peque o el adolescente, de repente, ha decidido que no va a ir más al colegio, trae malas notas y, además, ha cambiado su carácter, la familia tiene que estar muy atenta. Y cuando decimos muy, muy, muy, muy atenta es así. No nos escudemos en que está cambiando por el crecimiento. Con mucho tacto, cuidado y cariño estamos obligado a interesarnos por sus problemas, su día a día, las compañías que frecuenta o lo que le preocupa.

Los niños que sufren acoso en el cole acaban desarrollando miedo y una baja autoestima. Una vez que están en esta situación no se creen merecedores de nada. No pedirán ni el respeto de sus compañeros ni se preocuparán por sacar adelante sus estudios. Su minusvaloración no les hará ver que la formación es la base de una vida de adulto exitosa. Por eso, se hace necesario estar ojo avizor ante cambios radicales. Los abusos (incluso los sexuales o los más graves) vienen acompañados de malas notas siempre. También es frecuente que se enmascare con trastornos alimenticios diversos. En cualquier caso, se hace necesario estar vigilantes y solicitar ayuda profesional de inmediato.

¿Y si el fracaso escolar de mi hijo se debe a drogas o malas amistades?

Aunque el colegio ponga remedio en estos aspectos, aquí debe estar especialmente atenta la familia al completo. Se dan casos de pequeños que han traído buenas notas que, de repente, comienzan a coleccionar suspensos. Ni que decir tiene que hay que saber de amistades y nuevas costumbres. Esta es la base necesaria para atajar cuanto antes este gravísimo problema de salud. Recordemos (y es obvio) que va a condicionar toda su vida.

Aquí ya no se trata de que termine o no la ESO. Es más importante que tu hijo (que ahora mismo te necesita) lleve una vida plena. Y esto será sin ser esclavo de ninguna sustancia. A veces, por probar o por sentirse integrados en el grupo se meten en dinámicas muy peligrosas. Si bien en la crianza de los hijos debemos ser flexibles, en estos casos (en el de adicciones) hay que pedir ayuda profesional y cualificada cuanto antes.

TDA u otras problemáticas psicológicas como base del fracaso escolar

A veces, las familias se encuentran perdidas ante algunos diagnósticos. Los niños movidos, con déficit de atención e, incluso, con visos de depresión van arrastrando también las malas notas. En estos casos, son la consecuencia de una problemática más importante incluso que hay que atajar cuanto antes. Si estamos pendientes de lo que acaece a nuestros hijos, de sus necesidades, de sus sentimientos y de sus cambios de humor, podemos ir acotando y/o descartando otras problemáticas.

Fracaso escolar en los alumnos de altas capacidades

Y dejamos para el final el asunto de los niños llamados superdotados, precoces o con habilidades especiales. La idea extendida es que estos pequeños son brillantes intelectualmente  (lo son). Y, por tanto, su boletín de calificaciones es de sobresaliente hacia arriba. Sin embargo, esto no es así siempre. Es más, solo se da en un mínimo porcentaje de alumnos con altas capacidades. Lo normal es que estos chicos que van más rápido que sus compañeros se aburran en clase. No encuentren sentido a la explicación del profesor.Se sientan desmotivados o cuando no como un bicho raro.

Cómo funcionan los niños con altas capacidades

Como no se encuentran ubicados dentro de un grupo, se van retrayendo centrándose en sus intereses. Y el resto de las materias (que ellos consideran absurdas o inútiles) quedan abandonadas.  El sistema no está preparado para detectar a tiempo todos los niños con altas capacidades. Y es normal que estos acaben con malas notas y, a veces, engrosando esta lista. Aquí el fracaso es doble: en primer lugar para el pequeño que lo sufre. Y, en segundo lugar, para toda la sociedad que aparta una mente brillante con mucho que dar.

En Dear Coach, y ya terminamos, también tenemos programas terapéuticos adaptados. Estos dan solución a todas las problemáticas entre padres e hijos. Es aquí donde se inserta el fracaso escolar en todas sus facetas. ¿Hablamos?

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