Los 12 tipos de ansiedad más comunes y sus características

Ansiedad tipos

Las estadísticas no están claras pero se calcula que, al menos, un 4% de la población sufre actualmente alguno de los tipos de ansiedad más frecuentes. Y que aproximadamente el 26% de la población sufrirá un cuadro agudo, al menos, una vez en su vida. Estos números solo valen para Occidente. Si nos vamos a los datos recogidos en Tailandia, por poner un caso, el porcentaje baja a 0,1% de su población. La forma de vida, el contacto con la naturaleza, la playa y la cosmovisión, sin duda, tienen que ver en la incidencia de esta dolencia.

Un intento de definir y de delimitar la ansiedad

¿Pero qué es la ansiedad? Resumiendo mucho, se trataría de un cuadro que cursa con síntomas tanto físicos como psíquicos generados por el miedo. Esto es, se produce cuando nos anticipamos (tememos) algún hecho. En la ansiedad no entran los temores lógicos ante un examen, una prueba importante, un juicio o una entrevista de trabajo. Si logramos enfrentarnos con cierta normalidad a estos hechos y, una vez terminados, nuestra vida vuelve a los parámetros normales y nada malo nos pasa. Es más, es beneficioso porque es un mecanismo de defensa adquirido por el ser humano a lo largo de la evolución.

Más sobre la ansiedad

La ansiedad como tal es invalidante porque es dolorosa (a nivel psíquico) para quien la sufre. No tiene una causa concreta y sus motivaciones son difusas, aunque siempre hay un detonante que el terapeuta debe trabajar. En casos extremos, puede llevar a una depresión o a problemas más graves aún.

¿Cuáles son los tipos de ansiedad? Aunque con la vida contemporánea demandante y repleta de estrés aparecen nuevos cuadros los más comunes son los que siguen.

1.- Ansiedad generalizada y difusa, la más frecuente

En este caso, el individuo siente un gran temor a que una amenaza se cierne sobre aquello que le importa. El día a día es un sinvivir intentando prever todo tipo de conflictos, catástrofes o males a la familia, al trabajo o a sí mismo. Detrás de esta ansiedad generalizada que dura, al menos, 6 meses, durante casi todos los días, se esconden personas controladoras con una autoestima  baja incapaces de hacer frente (y mucho menos de disfrutar) a las cosas del mundo.

La ansiedad generalizada no tiene por qué estar provocada por el estrés (aunque también es frecuente como consecuencia de una alta demanda puntual) y puede desencadenar en depresión. En este caso se necesita una terapia conductual para reaprender nuevos parámetros más saludables para uno mismo y el entorno.

2.- Trastorno de ansiedad social

Un tipo de ansiedad más grave es la que lleva al individuo al aislamiento casi total por no poder soportar los efectos del contacto social normal. En estos casos, el miedo difuso a que algo suceda lleva a evitar lugares concurridos o con personas desconocidas. Se evita frecuentar lugares públicos, los viajes, los espacios desconocidos, los encuentros y, en general la vida social. Este tipo de ansiedad es muy dolorosa (a nivel psíquico) para quien la sufre como para el entorno más directo. En ocasiones, se limita tanto la vida cotidiana que se acaba por estar encerrado en casa, rechazando trabajo y/o oportunidades de crecimiento espiritual.

3.- Trastorno Obsesivo Compulsivo o TOC

En este caso la ansiedad se vuelve aún más grave limitando la vida de la persona al máximo ya que, en ocasiones, se imposibilita llevar una vida normal. El TOC hace que el miedo que sufre la persona le lleve, por poner, un caso a recorrer toda la casa antes de irse a dormir, a mirar debajo de las camas, a levantarse por la noche para comprobar que todo está correcto. Las personas que han llevado la ansiedad, el temor, la incertidumbre y una baja autoestima hasta los mínimos límites se ven invadidos por pensamientos funestos y de culpa.  En este caso, es imprescindible una terapia adecuada con un profesional especializado y, en casos extremos, se va a necesitar medicación en los primeros momentos.

4.- Trastorno o ataques de pánico

A diferencia de la ansiedad generaliza que continúa en el tiempo, un ataque de pánico es puntual. Además, puede generarse por un hecho en concreto que la persona no logre controlar o se le escape de sus límites emocionales. Sucede, a veces, tras un despido, una mala noticia económica, la muerte de un ser querido, el saberse con alguna enfermedad grave, ante un accidente de un familiar… Es normal que se reporte como si estuviera ocurriendo un ataque al corazón.

¿Por qué la ansiedad?

¿Por qué? Porque la persona cree que va a morir por su dificultad para respirar. Las piernas se entumecen y comienza un desagradable hormigueo. Puede que las manos y los pies no respondan y que el mareo sea tanto que acabes en el suelo. Las palpitaciones se vuelven más rápidas y la vista se nubla. Los ataques de pánico, si se conocen la causa y no se repiten, no tienen ni por qué tratarse a no ser que haya una problemática de fondo que haya que sanar.

5.- Trastorno de estrés postraumático, otro de los tipos de ansiedad que más se tratan

Cuando se habla de estrés postraumático siempre se nombran accidentes de avión o situaciones de guerra. Bien es verdad que el mundo no es ese lugar paradisíaco al que aspiramos, pero en Occidente el estrés postraumático se debe a otras razones. El empoderamiento femenino, con su avance en post de la cosmovisión de la mujer, ha generado, por el contrario, una violencia de género apabullante.

Ansiedad y estrés por maltrato

Quienes la sufren, a igual que el maltrato psíquico, el bullying en el colegio o en el trabajo, la desvalorización constante o las humillaciones acaban por generar estrés postraumático. Y este no se concibe sin una ansiedad generalizada y un miedo difuso a que algo malo suceda incluso cuando se ha cortado el hecho que lo desencadenó. La víctima de esta situación va a necesitar acompañamiento para ir generando herramientas que posibiliten una vida sana y asertiva en el que el temor sea cosa del pasado.

6.- Ansiedad por fobias específicas

En estos casos, que pueden llegar a ser muy graves e invalidantes, necesitamos la ayuda terapéutica ya que hay que ir a la raíz del problema. Estos tipos de ansiedad se generan por miedos a un animal (arañas, perros, gatos, serpientes, ratas…), a una situación (he conocido a una persona que tenía fobia a que una silla diera vueltas) o a cualquier objeto. No tienen explicación lógica más allá de la normal de cualquier persona si no indagamos en su pasado. Por eso, es imprescindible el acompañamiento profesional.

7.-  Uno de los tipos de ansiedad es el provocado por las drogas

Las adicciones de todo tipo generan ansiedad que se intenta suplir con el consumo de esa sustancia o con el acto que genera la adicción. Un adicto sufre un gran malestar. Su humor es cambiante. Se llena de ira. Tiene un miedo difuso a casi todo. En ocasiones, sufre palpitaciones, sudoraciones e, incluso, convulsiones. Más allá de los efectos de las sustancia adictiva, se intenta calmar la ansiedad con lo mismo que la provocó. Y eso puede ser la afición al juego, al sexo o el enganche a todo tipo de drogas desde el tabaco o alcohol hasta la cocaína y la heroína pasando por las sintéticas o el cannabis. En estos casos, la ansiedad no puede tratarse sin un programa específico centrado en adicciones. Aquí entraría la ansiedad por comer.

8.-  Ansiedad por separación

Es un tipo de trastorno que, aunque se da también en la vida adulta, es más común en los pequeños de 0 a 3 años. Su miedo es a perder a la madre, a que no vuelva nunca más y a sentirse desamparado. Este tipo de ataques puede darse, incluso, si el pequeño siente que la madre (o cualquier otro cuidador) se retrasa más de lo debido o que, llegado la noche, no aparece. Los niños tienen poca experiencia vital y no entienden que un atasco no significa que lo vayamos a dejar en un orfanato. Aunque en casos graves necesitemos la ayuda profesional, hay que intentar hacer ver de manera amorosa que estamos y estaremos siempre para ellos.

9.- El mutismo selectivo es un tipo de ansiedad recurrente en los niños

Es uno de los tipos de ansiedad que más han estudiado psiquiatras de la escuela analítica. Se dan casos de niños abandonados (o con algún episodio biográfico traumático detrás) que eligen la vía del mutismo. Su comunicación (aún pudiendo hablar) se hace a través de dibujos, de señas o, simplemente, ignorando el interlocutor. En estos casos, hay un trauma en el interior de los pequeños que hay que sanar con profesionales específicos y cualificados.

10.- Ansiedad provocada por otros problemas médicos

Aunque es normal que sintamos temor si nos comunican que tenemos un cáncer o cualquier otra enfermedad grave, este tipo de ansiedad supera los parámetros nórmales. En ocasiones es más demoledor el efecto psicológico que la dolencia que lo causó. En estos casos suele presentarse un miedo exagerado a la muerte que no es más que el miedo a vivir en libertad y bajo nuestros propios parámetros.

11.- La agorafobia, uno de los tipos de ansiedad que más crece en la actualidad

Es tema de estudio para otro día el avance de las consultas por agorafobia. En estos casos, además de ansiedad suele darse un cuadro de estrés agudo, normalmente en el ámbito laboral. La persona tiene tanto miedo a enfrentarse a lo que está fuera que se siente morir (sudoración, palpitación, vértigos…) si sale a un espacio abierto. Solo se encuentra seguro entre las cuatro paredes de su casa. 

12.- Uno de los tipos de ansiedad más frecuente es la hipocondría

Olvidada, a veces, la persona que la sufre tiene un dolor real y un temor a enfermar que hace que enferme de verdad. Son recurrentes las visitas al médico, el auto reconocimiento físico, el estar pendiente de cualquier sintomatología que  se considere inquietante. Un hipocondríaco generará enfermedades que no tiene y verá su vida cotidiana muy limitada. Detrás de estos parámetros, aparte del miedo difuso a cualquier hecho, hay, a veces, llamadas de atención a las personas que le rodean.

¿Por qué esta ansiedad?

Estos doce tipos de ansiedad más comunes no tienen por qué darse puros.  Una persona hipocondriaca puede sufrir también agorafobia o cualquier otra fobia. Es normal también el recurso a las drogas (legales o ilegales) que agravan aún más el cuadro. La ansiedad limita a quien la sufre. Afortunadamente hay técnicas psicológicas relativamente sencillas que pueden controlarla para siempre.

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