Tipos de depresión más comunes

Depresión mayor

Cursa con tristeza, astenia (desgana), fatiga, hipersomnia y, a veces, con desesperanza. Estamos ante una depresión que puede ser leve y recuperarte en un par de semanas sin tan siquiera ayuda terapéutica. Y también puede ser tan grave que no tengas ganas de vivir, que todo tu mundo se aparezca ante tus ojos como una inmensa ruina, que la vida se te antoje una broma macabra. Bien es verdad que en Dear Coach abogamos siempre por la sanación a través del espíritu y por ir hasta el fondo del problema. Eso no quita que en estos casos más difíciles necesites medicamentos para la depresión, aunque solo sean para superar la primera embestida, la peor, la que creemos que no va a pasar.

Ahora bien, cuáles son los tipos de depresión más comunes

Enumeramos desde las leves hasta las más graves

1.- Depresión estacional o Trastorno depresivo estacional

Se corresponde con la melancolía de los clásicos y se produce cuando hay menos horas de luz solar. Suele aparecer en personas predispuestas a ello (bien porque han sufrido alguna depresión de más envergadura con anterioridad o porque en esas fechas le invada los recuerdos). Cursa con:

  • Tristeza e irritabilidad sin causa aparente.
  • Cansancio, fatiga y ganas de dormir.
  • Menor capacidad para concentrarse en el estudio, trabajo o tareas cotidianas.
  • Suele aumentar el apetito y se pierden las ganas por salir o por socializar.

2.- Depresión postparto

Aunque puede llegar a ser gravísima, lo más frecuente es que la futura madre, ante el nuevo reto del bebé se encuentre desbordada. Las previsiones sobre esta nueva etapa ensombrecen el hecho gozoso del nacimiento del pequeño o pequeña. Contribuye el cansancio por la crianza demandante del lactante, la familia que siempre sabe qué se debe hacer, los modos de vida actuales que no dejan tiempo a la nueva madre, la incorporación inmediata al trabajo fuera del hogar, el aumento de las tareas en casa… Cursa con:

  • Tristeza y ganas irrefrenables de llorar.
  • Sentimiento de incapacidad o de inutilidad.
  • A veces, se rechaza al pequeño.
  • Irritabilidad y deseos de aislamiento.
  • Sentimientos de no sentirse amada, comprendida o acompañada.

El profesional que atienda la depresión postparto deberá estar especialmente atento a las señales de la madre. Es frecuente que la mujer manifieste este estado como respuesta a un abandono real (ya sea en el plano psíquico, espiritual o físico) por parte de la pareja.

3.- Distemia o depresión unipolar

Es la respuesta a la falta de autoestima que hace perder el propósito de vida a quien la sufre. Suele tener un curso largo (dos años aproximadamente) y la tristeza característica de la depresión no es muy profunda o no se siente a diario. La depresión unipolar se caracteriza por una falta de concentración en los asuntos cotidianos y una incapacidad para tomar las riendas de la vida generando una meta feliz.

En este caso hay que trabajar la baja autoestima y/o conflictos familiares subyacentes.

4.- Depresión mayor causada por un conflicto vivencial, la más común en las consultas de los terapeutas

El desencadenante puede ser cualquier hecho, desde la muerte de un ser querido, una enfermedad cercana o propia, la pérdida del trabajo, el descubrimiento de infidelidades o mentiras, la ruina económica, hijos rebeldes…  Suelen aparecer en momentos puntuales de la vida en personas que han llevado de manera amable, feliz y exitosa su existencia. Se caracteriza por:

  • Dificultad para conciliar el sueño o todo lo contrario: somnolencia sin explicar por qué.
  • Cansancio, fatiga y movimientos extremadamente lentos.
  • Pérdida de los objetivos vitales llevándose a replantear, incluso, la cosmovisión.
  • Tristeza infinita todos los días y sentimiento de que la persona ha cambiado para siempre.
  • Añoranza de la alegría perdida y de los días felices del pasado.

Más características de este tipo de depresión

  • Dificultad para concentrarse  y llevar a cabo tareas complejas.
  • Irritabilidad, ira, hartazgo e, incluso, asco.
  • Deseos de aislamiento social y pérdida de interés por personas y actividades antes gratificantes.
  • En este caso, hay que consultar un terapeuta a la mayor brevedad para parar ese proceso cuanto antes. Una depresión puntual puede volverse recurrente y empeorarse con el tiempo.

5.- Depresión mayor recurrente

La recurrente cursa con todos los síntomas de la puntual pero agravados en extremo. La persona que la sufre comienza a no ver salida a su situación. Las ideas en espiral siempre en el plano negativo se vuelven una norma. El pesimismo se enquista y cualquier acto u acción siempre se verá como amenazante, complejo o extraño.

Llegará un momento en el que la persona empezará a concebir la existencia como una broma pesada de dioses caprichosos. Por tanto, el nihilismo y la sensación de vivir constantemente experiencias surrealistas serán una norma.

Cómo actuar ante una depresión mayor

Como el tratamiento para este tipo de depresión mayor siempre es farmacológico hay altas posibilidades de generar adicciones (si no existían de antes). El enfermo va entrando en una espiral peligrosa haciéndose daño a él mismo y a las personas que le rodean.

En este tipo de situaciones son comunes actos de violencia psíquica o física en el hogar cuando no hechos puntuales que se viven con tristeza y desagrado. Lo más grave de una depresión mayor recurrente son las ideas suicidas y homicidas. Se dan casos en el que el paciente, en su afán por alejar de una vida, a su juicio, sin sentido, quita la vida a niños, parejas, progenitores o mascotas.

6.- Trastorno bipolar o depresión maniaca

Es la que se da con momentos de extrema tristeza seguidos de una gran euforia o hiperactividad. Es un trastorno grave que requiere (de forma innegociable) tratamiento farmacológico a la par que seguimiento psicológico continuado en el tiempo. También (igual que la depresión mayor) es conveniente asesoramiento a las personas que se encuentran alrededor para saber manejar “los cambios de humor” del bipolar.

En los estados de abatimiento cursa con:

  • Sensación de ser inservible, que no se sabe hacer nada y que solo se causa dolor.
  • Por eso, hay que cuidar este extremo que lleva a la desesperanza más absoluta, al nihilismo vital, a la sensación de residir en otro mundo caprichoso e incomprensible.
  • La persona se siente culpable y la autoestima es excesivamente baja. Es incapaz de ver logro alguno.
  • Eso lleva a generar ira, rabia y agresividad contra el mundo.

Más características del trastorno bipolar

  • Las dificultades para concentrarse son extremas. Por tanto, no se es capaz de tomar un rumbo, de elegir un trabajo o de encontrar el propósito de vida.
  • De hecho, en este estado el propósito vital se encuentra totalmente diluido. Se ve como algo lejano, inalcanzable e inasible.
  • Las relaciones sociales se vuelven mínimas o apenas existen. El individuo se recluye en las pocas personas de la familia más cercana y, a veces, ni siquiera esa opción le parece válida.
  • La soledad  y alienación son recurrentes.

Por el contrario, en los estados de euforia el paciente muestra los siguientes síntomas

  • Hiperactividad a todos los niveles con una locuacidad extrema, sin sueño o con pocas horas de descanso.
  • Alta actividad sexual e, incluso, con riesgos.
  • Búsqueda de la euforia y el placer inmediato a través de drogas o comportamientos extremos.
  • Distracción, irritabilidad e incapacidad para parar.
  • Pérdida de valores e incapacidad para centrarse en un proyecto vital.

7.- Depresión psicótica que, a veces, se une con otras enfermedades más graves o difíciles de tratar

En este caso nos encontramos, además, de las características de una depresión mayor, todos los efectos de una psicosis. Esto es, la persona se desdobla del mundo real llegando, incluso, a la manía persecutoria, a las alucinaciones y a pérdida de la realidad.

Este tipo de depresión suele estar inducida por el abuso desmesurado de cualquier droga. En este caso, el individuo sufre una agresión a nivel cerebral que exige tratamiento médico de inmediato, a veces, incluso, con ingreso en hospital. Una vez pasado el brote psicótico es necesario indagar en las causas iniciales que llevaron a este estado.

La depresión es una dolencia que va más allá de estar triste, cansado, abatido o sin ganas de seguir apostando por aquello que es importante. Puede ser muy invalidante y, si no se trata bien, hay probabilidades de que se vuelva crónica.

En Dear Coach, tenemos terapeutas expertos en depresión. ¿Hablamos?

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