Tratamiento de la depresión sin medicamentos

En la actualidad, el tratamiento para la depresión es eminentemente farmacológico. Sin embargo, para eliminar de raíz esta dolencia hay que realizar terapia psicológica.

La terapia psicológica es la única manera de cortar el círculo de la depresión

Hay quienes hablan de ella como de una epidemia. Los cálculos no son exactos pero las estadísticas estiman que, en el mundo occidental (salvo excepciones que confirman esta regla) toda la población la sufrirá al menos una vez en la vida. Ante este panorama, cualquier tratamiento de la depresión pasa por saber sus causas (tanto si se ha caído en ella como si no) y poner remedio inmediatamente. Es una enfermedad muy invalidante que cursa con tristeza, cansancio, apatía, desgana, brotes de ira, desesperanza… Son todas palabras tan graves que es para tomarse en serio esta enfermedad.

¿Por qué he caído en una depresión?

A pesar de ser tan extendida, tan invalidante y tan dolorosa para la persona que la sufre no se sabe a ciencia cierta las causas. Si bien es verdad que en la mayoría de los casos hay circunstancias externas, los investigadores no acaban de dilucidar por qué, en las mismas circunstancias, unas personas se ven afectadas y otras no.

Ni que decir tiene que hay un componente físico (neuronal, cerebral, genético…) pero los últimos estudios apuntan a que lo físico, lo anímico, espiritual y emocional no puede  estudiarse por separado. La depresión es una respuesta del organismo a unas “carencias” en todos los planos que se alimentan y se retroalimentan mutuamente. Es necesario conocerlas para poder poner freno cuanto antes. De todos modos, hay una serie de condicionantes internos que nos hacen caer en la depresión.

Circunstancias que desembocan en una depresión

Si anotamos esto ahora es porque es importante para evaluar el posible tratamiento de la depresión:

1.- Estrés

Periodos continuados de estrés a todos los niveles y sin darnos tregua al descanso. Es una lacra que da los tiempos. La conciliación es complicada. Hay largas jornadas laborales. Los trabajos se han convertido en objetivos que hay que cumplir, la competencia es feroz, hemos olvidado el sentido del trabajo…

2.- Soledad

Pérdida de los espacios sociales tradicionales y el avance de la soledad en todos los ámbitos de la vida. No es ninguna novedad. El ser humano es un ser grupal. Necesitamos a los otros para subsistir. Nos hemos vueltos más individualistas y encerrados en nosotros mismos.

Esto abre la puerta a la soledad física, a la manipulación de los otros, al egoísmo llevado a su máxima expresión, a los miedos infantiles, a las relaciones superfluas y a la dificultad para vibrar en el amor (entendido en su acepción universal). Al tiempo, las parejas se enredan a veces a la hora de construir un espacio común. Las familias se rompen por nimiedades. No somos capaces de dar sustento emocional a los que están a nuestro alrededor… Ni que decir tiene que eso va desgastando poco a poco.

3.- Valores y virtudes

Paralelamente, se da una pérdida del equilibrio de los valores y virtudes que sustentan la arquitectura anímica del ser humano. Si todo lo dejamos al éxito exterior, a la consecución de unos objetivos económicos, al egoísmo exacerbado y, en último extremo, a la apariencia, nuestra alma acaba por derrumbarse. Al poco tiempo llega la depresión con todas sus secuelas.  

4.- Miedo y baja autoestima

El miedo a enfrentarse a lo que somos (a veces motivado por una baja autoestima) nos puede dejar bloqueados y, en último extremo, hacernos enfermar de diferentes maneras. La depresión, junto con la somatización, es una de las más comunes.

5.- Adicciones y relaciones tóxicas

Ante la falta del andamiaje espiritual que sustente una personalidad equilibrada se presenta la tentación del refugio en los paraísos artificiales. En este cajón caben las drogas de todo tipo, conductas peligrosas (ludopatías por poner un caso), relaciones tóxicas e, incluso, manías caprichosas. El desgaste emocional y físico que conllevan estas conductas más pronto que tarde acabarán en dolencias como la depresión si no es en otras más graves.

6.- biografía personal

Nuestra historia personal (con duelos no resueltos, abandonos, manipulaciones…) influye negativamente. Y esto no es ninguna novedad. Se sabe desde los inicios del psicoanálisis freudiano.

7.-Factores genéticos y/o físicos

Aunque tampoco está claro, también hay un factor genético y/o físico en la preponderancia de la depresión en ciertas personas. Lo que no se han puesto de acuerdo los investigadores es si es lo físico lo que causa lo anímico, al revés, o son caminos en ambos de sentidos que se van alimentando mutuamente.

El tratamiento de la depresión más común

¿Por qué hemos enumerado tantas posibles causas de la depresión? Sencillamente para desplegar y hacer ver que no es tan fácil atajarla con un único protocolo. Y eso es lo que se hace normalmente en la medicina de familia. Ante un posible caso, tu doctor te va a poner un tratamiento de la depresión estándar para mitigar los síntomas más dolorosos y frecuentes. Esto es, te va a dar pastillas para levantar el ánimo, para calmar la ansiedad, para poder dormir… Todas juntas y a la vez sin investigar en la raíz del problema.

Cómo funciona este tratamiento para la depresión

A todo ello, este tratamiento de la depresión (lo puedes leer en los prospectos de los medicamentos) no se sabe cómo actúa a nivel físico. Sí se conocen los efectos pero no los mecanismos. Tampoco se han publicado las consecuencias a largo plazo de un tratamiento para la depresión continuado basado en medicamentos. ¿Queremos decir que dejes de tomar esas píldoras que tan bien te hacen en un momento puntual? No. Ni mucho menos y lo subrayamos. Dicho esto, no es la solución. ¿Por qué?

Porque este tratamiento de la depresión con medicamentos simplemente ataja los síntomas más visibles pero no la raíz del problema. Como no has llegado al fondo de tu ser, la farmacopea no te va a curar del todo. Irás retomando la enfermedad una y otra vez o tendrás que abonarte a la medicación de por vida. ¿Quieres eso para ti?

Corta el círculo con un tratamiento de la depresión sin medicamentos

Si estás leyendo esto, estamos seguros de que no quieres eso para ti. La medicación te va ayudar en el pico de crisis pero, una vez tengas un poquito de fuerzas, la única manera de salir del círculo vicioso es ponerte en terapia psicológica con un buen profesional. ¿Por qué? Sencillamente, porque tienes que saber qué ha pasado en tu interior para que hayas llegado a esta situación.

El tratamiento para la depresión siguiendo un método psicológico puede ser diverso, múltiple y multidisciplinar. Cada especialista tendrá su programa, pero desde ya decimos que es más eficaz a nivel personal que las drogas legales con receta médica. Se trataría de mirar en la raíz del problema, en primera instancia. Recuerda que, un poco antes, hemos enumerado una casuística larga y ni siquiera está completa.

Qué hacemos después…

Una vez identificada esa “disfunción” que no te deja avanzar como persona cayendo en una enfermedad terrible toca el turno de aprender a manejar herramientas en tu beneficio. Aquí también vas a  necesitar de la ayuda de un profesional experto que te vaya guiando por el amor hacia ti mismo, por la confianza, por el desapego de lo material, por el avance hacia una vida espiritual… Y esto no significa que todos nos vayamos a ir al Himalaya a meditar de por vida. ¡Ni mucho menos! Se trata de encontrar un sentido a nuestras vidas.

El camino hacia el autoconocimiento es el mejor tratamiento de la depresión

Porque, y vamos terminando que esto está quedando muy largo, el ver cuál es nuestra misión vital y cumplirla con alegría es el mejor antídoto contra la depresión. Cuando se dice esto, nos suena a palabras grandiosas y grandilocuentes solo al alcance de personas que están en los libros de historia. Y nada más lejos de la realidad… El sentido vital está en todos y cada uno de nuestros actos por muy banales que queramos verlos. Si somos conscientes de nuestro papel en el mundo (ya seamos un barrendero, una ama de casa, un escritor con o sin éxito, un empleado de banca, un funcionario, una maestra…), este va llenándose de sentido. Al poco la alegría (el mejor antídoto para la depresión) se va instalando en nuestras vidas.

Ya sé que tú has llegado hasta aquí buscando una fórmula (casi) mágica para tus males y que esto te puede sonar lejano y casi imposible de conseguir. ¡Pero no es así! Está al alcance de tu mano. No te voy a decir que el camino es como tomar un vaso de agua. ¡Ni mucho menos! Pero el resultado merece la pena. ¿Por qué? Porque se trata de recuperar la vida que la depresión te ha arrebatado.

¿Te animas? ¿Vamos juntos por el camino del crecimiento personal y dejamos tristezas aparcadas?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *